jueves, 29 de abril de 2010

Volvemos a decir: MADRID ES CASTILLA!!


El Madrid actual es la consecuencia del desarrollo siniestro del capitalismo. El Madrid que nuestros/as abuelos/as conocieron se ha convertido en un espejo donde el pueblo aparece deformado, convertido en un esperpento en manos de la oligarquía financiera.

Tras casi treinta años de decadencia, el franquismo inicia, a partir de los años ‘60, una estrategia de industrialización acelerada a través de la importación a gran escala de capital extranjero. Por un lado, favorece el turismo y la emigración de l@s trabajadores/as (agrarios en su mayoría) a países de la CEE, una emigración que inyectará nuevas divisas al Estado; por otro lado, intenta mantener el proyecto favoreciéndose de préstamos y ayudas internacionales. De este modo, el Régimen franquista abre los brazos al capitalismo internacional que, después de haberle mantenido en el poder, lo ve ahora con desconfianza. Con este giro, el franquismo firma la defunción del sector agrícola y cientos de miles de personas han de dejarlo todo para emigrar a las ciudades en busca de un futuro incierto. Baste decir que si en 1950 un 70% de la población trabaja en el sector agrícola, en 1970 este dato decae hasta casi el 50%, en lo que sería un descenso sin vuelta atrás.

Así, Madrid se convierte en una especie de centro de operaciones industrial. La población inmigrante trabajadora (proveniente básicamente del resto de Castilla, Andalucía y Extremadura) se hacina en los pueblos del extrarradio, donde malvive en condiciones de abandono y precariedad, con la droga en los barrios como única solución estatal para l@s hij@s de l@s trabajadores/as.

Una vez llevada a cabo la reforma pactada del franquismo, la clase obrera no verá mejoradas sus condiciones de vida, y serán ell@s, articulados como movimiento obrero, l@s que consigan a base de muchas luchas, las mínimas exigencias de las que aún hoy (aunque en peligro) disfrutamos, como una educación y una sanidad públicas.

Este proyecto tiene su momento culminante en 1983, cuando, sin referéndum alguno, Madrid es desgajada de Castilla no para dar respuesta a las necesidades de los/as madrileños/as, sino por una imposición de la Cámara de Comercio atendiendo a intereses político-empresariales. De este modo, el nuevo Régimen financiero-borbónico, proyecto del Bloque dominante español, mata dos pájaros de un tiro: una vez más, descompone a Castilla convirtiéndola en un sujeto desestructurado, sin peso político, y transforma a Madrid en una célula independiente, que ellos, a través de sus títeres en el poder, puedan manejar a su antojo sin demasiada resistencia. El estado de las autonomías pasa a ser el nuevo marco político, institucional y territorial del Régimen Monárquico post-franquista sobre el que desarrollar la acumulación de capital. Y era absolutamente necesario establecer un centro neurálgico estable, la denominada Comunidad de Madrid, bastión del nuevo españolismo, territorio que debía mantenerse ajeno a cualquier reivindicación nacional-popular que pudiera llegar a cuestionar el nuevo esquema administrativo, como las existentes en otros pueblos bajo jurisdicción del estado español.

Desde entonces, Madrid se fue convirtiendo en el centro de emigración de l@s castellanos/as. El enorme desequilibrio social y territorial provocado desde entonces es evidente.

Por un lado, el conjunto de territorios castellanos, olvidados por las instituciones, en los que la despoblación avanza amenazando de muerte al mundo rural, en los que la desindustrialización acompaña al proceso de destrucción del sector agrario y ganadero, empujando a la juventud a la emigración.

Por otro lado, el Madrid actual, que figura ya como la tercera metrópolis europea. Se nos pone como ejemplo de modernidad y de desarrollo, se nos pinta como una máquina de crear empleo. Sin embargo, lo que se olvidan de decir es que estamos a la cabeza del trabajo precario, que estamos en la cola de Europa en cuanto a gasto público, que cada día la brecha social crece sin parar, que en algunos municipios el paro roza el 50% de la población activa, que el aire contaminado que respiramos es una amenaza constante para nuestra salud…

Madrid se ha convertido en un “escaparate para los grandes negocios” sostenidos por los poderes públicos, un “salvaje oeste” donde los centros financieros manipulan a su antojo apoyados en la corrupción política. Debajo de ese Madrid hay otro, el de l@s jóvenes que no pueden aspirar a una vivienda digna, el de las personas inmigrantes que se ven en la calle porque “ya no son necesarias”, el de los barrios obreros machacados por la droga y la marginación, el de una sanidad pública en peligro de muerte, el de una educación pública decadente que olvida a los hijos y a las hijas de l@s trabajadores/as…

El proyecto que el bloque dominante español tiene diseñado para nuestra tierra y nuestra gente se basa en una fórmula básica: la “madrileñización de Castilla”, esto es, la extensión del modelo de corrupción y economía del ladrillo, miseria, emigración, destrozo del medio ambiente… para los pueblos y comarcas limítrofes con la capital.

Y ha llegado la hora de levantar un modelo opuesto, popular, basado en la justicia social y en la soberanía para el Pueblo castellano, del que Madrid también forma parte.

Por eso, cuando exclamamos que Madrid es Castilla, lo hacemos no sólo desde un sentido de pertenencia histórica, sino con ansias de futuro, un futuro en el que Madrid vuelva a ser de quien la habita, un Madrid donde el desarrollo deje de ser destrucción para apegarse a la tierra, un Madrid donde la gente recupere las ansias de libertad que siempre nos definieron, un lugar donde la calidad de vida no tenga que ver con el aumento de carreteras y sí con nuestra dignidad como trabajadores/as…

Exclamamos que Madrid es Castilla porque es necesario levantar un proyecto social, económico y político alternativo al del actual Régimen Monárquico post-franquista y al neoliberalismo al que este se encuentra cada vez más asociado. Y a esa tarea están llamadas todas las personas que viven y trabajan en el conjunto de los territorios castellanos.

Sabemos que la guerra no está perdida y nosotros/as estamos dispuestos a luchar para dejar de ser esperpento, para que nos podamos mirar en el espejo sin vernos deformados/as.

Por todas estas razones, hoy más que nunca, y pese a los intereses del capital, ¡¡MADRID ES CASTILLA!!

http://construyendocastilla.org/