domingo, 13 de mayo de 2012

LA INSURRECCIÓN COMO SUPERVIVENCIA

“Es, empero, saludable que los príncipes estén bien persuadidos de que si oprimieren la república, si se hicieren intolerables por sus desafueros y vicios, están sugetos á ser asesinados, no ya solo con derecho, sino también con aplauso y gloria. Este temor servirá siquiera para que no tan livianamente se entreguen á los vicios ni menos á los aduladores que los corrompan, y enfrenen también sus furores. Lo principal es que el príncipe esté persuadido de que la autoridad de todo el pueblo es mayor que la suya, maguer hombres malvadísimos afirmen lo contrario para lisonjearle, lo cual es un gran daño.” Así se manifestaba Juan de Mariana, filósofo y teólogo castellano en Sobre el rey y la institución regia, hace más de cuatro siglos. Poco a poco se iría forjando toda una teoría y derecho sobre la capacidad del pueblo para librarse de su tirano, desafiando así el poder cada vez más absoluto de las monarquías europeas. Si Juan de Mariana hubiera vivido hoy, encontraría innumerables razones para escribir líneas similares a éstas. Resulta que los viernes negros, esos en los que los ministros se reúnen en el Consejo de Gobierno para ver cómo pueden estrangular más a la gente del común, no dejan de depararnos desgracias: aumento del 66% en las tasas de las matrículas universitarias, recorte de 10.000 millones de euros más en educación y sanidad, repago y destrucción del sistema universal de salud, cese de ayudas a la dependencia, amnistía fiscal para los morosos ricos, aumento de impuestos que se juró y perjuró no subir, rescate a la banca con fondos públicos, cierre de centros de atención a mujeres víctimas de violencia de género, privatización de carreteras, etc. Y por si a alguien se le ocurre protestar, endurecimiento del código penal, especialmente para las personas con delitos tan graves como sentarse en el suelo, convocar manifestaciones por internet o desobedecer a los mercenarios de las porras. Y así, poco a poco, el PP va imponiendo su modelo socioeconómico, con mayor incisión y rapidez allí donde la resistencia es menor y está más desorganizada; un modelo que se basa en la cesión de toda soberanía financiera a Bruselas, en la economía especulativa y en la semiesclavitud de la clase trabajadora, bajo la atenta mirada de una Corona en descomposición irreversible. Una noticia muy preocupante que evidencia que lo que venimos denunciando es cierto es la negociación del PP con el magnate de los casinos, Sheldon Adelson, para instalar Eurovegas en Castilla. No hay mejor ejemplo del proyecto socioeconómico que maneja la derecha para nuestro pueblo: ‘crecimiento’ a base de especulación, corrupción, tráfico de drogas y personas, blanqueo de capitales, turismo ludópata y deshumanizado, reducción de derechos laborales y pérdida de soberanía frente a los caprichos ¡no ya de la Troika!, sino de un ricachón que tiene en sus cuentas 25.000 millones de euros (lo que equivale, para que nos hagamos una idea, a la cantidad que se estima como desvío del déficit d el 2,5% sobre el 6% previsto que dejó ZP al salir del Gobierno). Dice el himno de Alcorcón: “Alcorcón, cuna de alfareros; Alcorcón, pueblo de Castilla, Alcorcón, lugar acogedor”. Alcorcón acoge, pero no cobija a mafiosos ni paga a traidores. Dos son los elementos principales que sostienen al PP en el poder: como si de una pared se tratase, el ladrillo ideológico es un conglomerado a partes iguales de españolismo tardofranquista, catolicismo desvirtuado y ultraliberalismo neocon; mientras, el cemento que junta estos ladrillos es una red clientelar mafiosa y pútrida de corruptos, sacacuartos, arribistas y especuladores.Frente a lo poco que puede ofrecer el PP –básicamente el binomio“españolizaos y empobreceos”- hay una salida esperanzadora para los pueblos bajo jurisdicción del Estado. En vísperas del aniversario del 15M, movimiento popular que despertó la ilusión de mucha gente e impulsó la rabia del pueblo a favor de un cambio de régimen, hay que lanzar un mensaje a favor de la unidad de acción en la lucha. La juventud castellana y revolucionaria, cómo juventud comunera, tiene el deber y necesidad de respaldar y comprometerse en la defensa de lo común frente a los intereses y beneficios particulares; movimientos de estas características no faltan: en defensa de la educación y de la sanidad públicas, contra la especulación y la destrucción del medio, a favor de una economía al servicio del pueblo, etc. El Partido Popular y su Gobierno nos han declarado la guerra. Ya no es una mera expresión desvirtuada; esta afirmación ha pasado a convertirse en una realidad para millones y millones de familias en el Estado español. Han declarado la guerra a los estudiantes, a los jubilados, a las trabajadoras, al funcionariado, a las personas en paro, a las mujeres, a los dependientes, a las migrantes, a los homosexuales… se puede aseverar, sin temor a equivocarnos, que el Gobierno ha declarado la guerra al pueblo en su conjunto y no representa sino a la tiranía del BCE, el FMI y la Comisión Europea, todo ello en su correspondiente envoltorio rojigualdo. Como ya se perfiló a lo largo de la Historia, el gobernante que oprime al pueblo se gana a pulso su cadalso. Es por eso que toda acción subversiva contra la imposición de la miseria es legítima y nos acerca a la liquidación de este régimen. El tiempo corre en nuestra contra; no podemos consentir la ausencia de una respuesta popular articulada mientras la crisis y la precariedad de las clases trabajadoras se siguen acentuando cada día. Es hora de que la juventud dé la espalda a la pasividad, tome las asambleas, lance propuestas, genere alternativas y se involucre en experiencias que planten cara al orden establecido. ¡Joven, pasa a la acción! “Cuando el Gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es, para éste, el más sagrado de los derechos y el más imperioso de los deberes” (Declaración Francesa de los Derechos del Hombre, 1789)