lunes, 12 de julio de 2010

CASTELLANISMO O ESPAÑOLISMO.



La sentencia del Tribunal Constitucional en la que se afirma que no se reconoce otra realidad nacional en este Estado que la ‘’nacion española’’, una e indivisible, pone de nuevo sobre la mesa ; y esta vez a través del mas alto tribunal español, uno de los problemas políticos principales con los que nos enfrentamos, no ya los revolucionari@s, sino simplemente los demócratas en el Estado Español, y ello es la cuestión nacional.

Mantener una posición de ‘’pasar’’ de esta cuestión es simplemente, en el mejor de los casos, irresponsable y suicida desde el punto de vista de la lucha popular y tiene una gravedad similar a la posición de ignorar la existencia de la dominación y explotación de clase o de género.

L@s revolucionari@s, l@s antifascistas, no pueden, si realmente lo son, obviar la evidente realidad de opresión inherente al proyecto nacional español, además con un claro contenido de clase.

No tomar posición en este conflicto político, objetivamente, al margen de las intencionalidades subjetivas de cada quien, supone hacerle un favor al enemigo de clase, la gran burguesía española y su entramado burocrático-político-mediático, así como al imperialismo que desde hace mucho tiempo ha dejado muy claro su apuesta por esa España, una e indivisible, que el Tribunal Constitucional reafirma ahora, por ello tambien es ingenuo hacer comparaciones, salvo en el terreno puramente agitativo, con lo ocurrido en otros lugares de Europa con problemas parcialmente similares, especialmente con el caso de Yugoeslavia, porque el imperialismo tenía en esos casos una posición muy diferente sobre el tema.

No tomar posición sobre este conflicto político de primer orden es hacerle objetivamente un favor al enemigo, pero obviamente aún es peor, e insistimos objetivamente hablando, incorporar el concepto ‘’España’’ al propio proyecto político que se pretende revolucionario o transformador, porque ello es en sí mismo una contradicción insalvable.

No se puede defender un proyecto nacional opresor, que responde a los intereses de clase de la gran burguesía española y del imperialismo, aunque sea de una forma ambigua o indirecta y al mismo tiempo pretender representar un proyecto revolucionario, por muy de rojo que este se tiña.

En Castilla esta cuestión tiene una importancia muy especial, porque es evidente que el bloque dominante español ha utilizado la legua propia de nuestro Pueblo, el castellano, y diversos elementos de la superestructura jurídica y cultural nacional castellana para la construcción del proyecto nacional español. Para ello tuvieron que debilitar de forma extrema, previamente, al movimiento nacional-popular castellano, proceso iniciado con la derrota del movimiento comunero en los inicios del SXVI y continuado a lo largo de los siglos. Teniendo en los últimos tiempos su expresión más beligerante en la configuración del Estado Autonómico, en el que a Castilla se le negó su propia existencia, dividiéndose su territorio en cinco comunidades y dándose el auténtico esperpento de que existan dos que inician su nombre por Castilla, tal como es el caso de Castilla y León y de Castilla – La Mancha.

Esta cuestión no es en absoluto baladí, porque el enemigo de clase sabe muy bien que la supervivencia del proyecto nacional española necesita negar las diversas realidades nacionales sobre las que se impone, pero necesita muy especialmente que el sentimiento nacional-popular castellano siga dormido, porque si hay dos proyectos nacionales que son totalmente antagónicos en este Estado, aunque a primera vista pueda parece otra cosa, son el castellano y el español.

Ello explica también la tremenda beligerancia del Sistema, muy especialmente del aparato mediático, hacia el movimiento castellanista, cosa que no ocurre en igual grado en otras naciones del Estado.

El bloque dominante española necesita como el oxigeno una Castilla unanimemente españolista, de derechas o de izquierdas, eso es secundario. Cualquier fisura significativa en esa hegemonía ideológica es letal para ellos y de ahí su actitud práctica.

Esta realidad exige de las organizaciones y personas que realmente poseen una voluntad transformadora afrontar la cuestión, posicionarse sobre ella. NO es admisible el nihilismo en el tema y por supuesto mucho menos la complicidad activa, aunque sea bajo maneras formalmente de izquierdas.

En Castilla, solo a través de la reconstrucción de una conciencia nacional-popular castellana podemos debilitar al españolismo protofascista, por eso l@s comuner@s del SXXI tenemos clara la alternativa: frente al españolismo fascistoide, castellanismo solidario y progresista.


Luis Ocampo IzCa.
11 de julio de 2010

miércoles, 30 de junio de 2010

Conmemoración del Pacto Federal Castellano.



Este viernes 2 de julio en el Ateneo Republicano de Vallekas tendrà lugar una charla debate que cerrarà la campaña “Construyendo Castilla” que hemos desarrollado desde principios de año.

La charla~debate, que comenzarà a las 19:30 girarà en torno al necesario y posible cambio de règimen, la repùblica, la actualidad y las propuestas de futuro para nuestra tierra, Castilla, todo ello desde la conmemoraciòn del Pacto Federal Castellano, que tuvo lugar en la I Republica.

Os invitamos a que os paseis por la charla.

www.izca.net
www.construyendocastilla.org

VIERNES 2 de JULIO a 19:30
Ateneo Republicano de Vallekas
C/ Arroyo del Olivar n 79 Metro Buenos Aires

--- --- ---

Los llamados estados nacionales que hoy en día conocemos son las estructuras socio-políticas sobre las que se ha desarrollado a escala mundial el modo de producción capitalista. En su proceso de consolidación, las clases dominantes han manipulado y tergiversado la historia tratando de construirla en función de sus propios intereses.

A nadie se le escapa a estas alturas que pese a todos los intentos institucionales por presentar a la supuesta nación española como una realidad, única e indivisible, y a pesar de contar con una selección de fútbol convertida gracias a sus éxitos en primordial herramienta de unificación territorial, el estado español se sustenta objetivamente sobre una pluralidad de realidades nacionales, aunque en cada una de ellas existan diferentes grados de percepción y de identificación subjetivas.

Por este motivo es necesario tener en cuenta que por debajo de la historia oficial del estado español late en realidad la historia de los diferentes pueblos bajo su jurisdicción. Y si analizamos la historia colectiva de un pueblo en concreto, encontraremos diferentes momentos en los que las clases populares han logrado levantar proyectos políticos y sociales, con mayor o menor éxito, ajustados a sus propios intereses y opuestos a los del bloque dominante en el poder.

En la historia del Pueblo Trabajador Castellano existen también esos episodios de lucha popular, que forman parte de nuestra memoria colectiva y que son patrimonio de todas aquellas personas que de una manera u otra estamos comprometidas hoy en día en nuestra tierra con la transformación social y política.

Más allá de las limitaciones con que nos vayamos a encontrar en cada caso, cada uno de esos episodios presenta aspectos que pueden y que deben ser tenidos en cuenta a la hora de abordar los retos del presente, que no son pocos.

Y dentro de la historia de lucha popular en Castilla, la propuesta política del Pacto Federal Castellano de la 1ª República nos ofrece numerosos elementos que resultan de interés hoy en día.

Nos encontramos ante un contexto de grave crisis económica del modelo neoliberal capitalista a nivel mundial, que en el caso concreto del estado español coincide además con una crisis del actual modelo social, político e institucional existente.

La fase de crecimiento basada en el expolio imperialista, en el irracional consumo y en la construcción y el endeudamiento tocó techo. La burbuja estalló, y el capital financiero está lanzando una brutal ofensiva sobre las clases populares y trabajadoras, logrando que la deuda privada haya sido asumida de forma pública, e imponiendo planes de reestructuración a los estados endeudados que suponen un claro avance depredador de derechos y de empeoramiento de nuestra calidad de vida.

Ante esta situación, en el estado español es absolutamente necesario articular una respuesta popular que vaya más allá del planteamiento de respuestas de tipo económico-laboral, que siendo necesarias son insuficientes. Es necesario el cambio de régimen político, ya que sin ese cambio no será posible poner fin a la ofensiva del neoliberalismo financiero. Y la ruptura democrática y republicana de los pueblos con el Régimen borbónico post-franquista es el camino.

Estamos viviendo y vamos a vivir años convulsos, como los tiempos de los dos únicos periodos republicanos existentes hasta la fecha, y ante una situación así es necesaria la claridad ideológica y política.

En nuestra tierra, buena parte de las fuerzas progresistas y revolucionarias nos agrupamos hoy en día bajo la consigna de la ruptura democrática en clave republicana, incluyendo entre nuestras reivindicaciones fundamentales el derecho a la libre autodeterminación de los diferentes pueblos que convivimos bajo la jurisdicción del estado español. Esa definición avanzada sobre la cuestión territorial es precisamente uno de los elementos que nos separa de aquellas otras fuerzas que desde posturas claramente españolistas y reivindicándose formalmente republicanas, silencian e invisibilizan la cuestión nacional y el derecho de los pueblos a decidir libremente su futuro. Y la cuestión nacional puede convertirse en uno de los elementos diferenciadores esenciales entre aquellos que apostemos en profundidad por la ruptura republicana de los pueblos con el Régimen, y aquellos que se coloquen del lado de su reforma, también republicana, pero en un sentido meramente formal y anecdótico.

Como decíamos, no son tiempos para la ambigüedad o las medias tintas, ya que nos encontramos ante la necesidad de levantar una alternativa política al actual Régimen Borbónico post-franquista y al neoliberalismo el que este se encuentra íntimamente asociado, y para poder hacer realidad esas transformaciones es necesaria la claridad, entre otras cuestiones, con respecto a la cuestión nacional, pero no sólo en referencia a aquellos pueblos trabajadores más avanzados en su lucha social y nacional, sino también con respecto a la propia cuestión nacional de los castellanos y las castellanas.

En nuestra tierra, las opciones federales, si bien reconocen el carácter plurinacional del estado, esconden con frecuencia posturas poco claras con respecto a la propia cuestión nacional castellana. Y ello es un lastre que debemos superar. Y debemos hacerlo no desde un punto de vista teórico o abstracto, sino teniendo en cuenta que las posiciones sobre la cuestión nacional, incluida la propia, conllevan a la larga (como veíamos) claras implicaciones para la práctica política, y a medida que esta se radicalice (y a ello aspiramos), aquellas contradicciones no resueltas o superadas tenderán a aflorar una y otra vez, bajo muy diferentes formas, dificultando el camino de por sí complicado.

Como decíamos, es necesario y posible derrotar al actual Régimen monárquico y al neoliberalismo, y las iniciativas internacionalistas y la solidaridad entre los pueblos sin duda reforzarán y acelerarán ese proceso. Buena prueba de ello es toda la potencia política y militante desplegada en el proceso de lucha que hizo posible la presentación a las pasadas elecciones europeas de la candidatura II-SP. Ahora bien, el internacionalismo y la posibilidad de aunar luchas entre los diferentes pueblos bajo jurisdicción del estado español no debe ni puede suponer la renuncia a la propia construcción de las fuerzas populares en el propio marco nacional. Lucha internacionalista y construcción de fuerzas populares en cada marco nacional de lucha de clases no son procesos antagónicos, sino todo lo contrario: se trata de procesos complementarios, inseparables e irrenunciables.

Y en ese sentido, a la hora de afrontar el presente, al plantear opciones federales es necesario tener una postura clara sobre cuál es la propia realidad nacional que se aspira a federar con otras realidades nacionales, así como cuáles son esos derechos políticos concretos que tienen derecho a su libre articulación o federación.

Con sus luchas, el pueblo trabajador castellano ha aportado numerosos elementos a la cuestión republicana y a la cuestión federal. Sin ir más lejos el propio color morado de la bandera tricolor; símbolo que hoy en día es sentido con cariño por numerosos castellanos y castellanas comprometidos, luchadores de los y de las que nos sentimos herman@s. Ese color morado hace expresa referencia a la lucha popular comunera castellana. Y dentro de la memoria colectiva de lucha republicana en Castilla, el Pacto Federal Castellano de la 1ª República, aún teniendo en cuenta sus limitaciones históricas, ha sido y es todo un referente a tener en cuenta por todos aquellos y aquellas que vinculan la lucha republicana con la lucha de los pueblos por sus derechos sociales y nacionales

Con la conmemoración de la Firma del Pacto Federal Castellano, con la que finalizamos la campaña Construyendo Castilla 2010, pretendemos honesta y abiertamente fomentar el debate constructivo y fraternal entre los republicanos y las republicanas en Castilla.

Y esperamos que la charla este próximo sábado en el Ateneo Republicano de Vallecas sea una buena ocasión para ello.

Frente a la crisis del modelo neoliberal capitalista, frente a la crisis social que vive nuestro pueblo, frente a la crisis política e institucional que atraviesa el Régimen borbónico español, es la hora de construir en Castilla una alternativa política ajustada a los intereses y necesidades de nuestras clases populares.

¡La crisis que la paguen los capitalistas!

¡La ruptura democrática está aún pendiente!

¡Castilla mañana será republicana!

jueves, 20 de mayo de 2010

LA OFENSIVA COMUNERA.



Se abre ante nuestros ojos un escenario lleno de amenazas y oportunidades. Tiempos agitados, fruto de la larga degeneración de las relaciones depredadoras del capital. Tiempos en los que el fascismo asoma la patita y se normalizan tics notablemente autoritarios en la sociedad cohesionada en torno a “La Roja”, “La piel de Toro” y toda la mitología asociada al nacionalismo español imperante en las comunidades de cultura castellana.

Paralelamente, las organizaciones y los movimientos sociales del campo obrero permanecemos alerta con un alto grado de activismo, pero a falta de un salto cualitativo en nuestro modo de estar y ser.

LA EXTENSIÓN DEL CASTELLANISMO A LO LARGO Y ANCHO DE CASTILLA.

Formamos parte de un movimiento popular que tiene buenos motivos para sentirse orgulloso. En los últimos años, nuestra voz ha permitido la visibilización de Castilla como un pueblo donde existen otras voces, que no se bañan en el pantano del “patriotismo constitucional”, que se sitúan radicalmente a la izquierda del pésimo circo político reinante, fruto de la reforma política conocida como la transición.

Reivindicar la conciencia comunera significa reivindicar la cultura popular para resistir a la era “Gran Hermano y Operación Triunfo”, significa reivindicar la memoria histórica de quienes nos precedieron en la lucha por la libertad y la justicia social, escribiendo una historia borrada por el poder político imperante y sus intereses.

Estamos construyendo Castilla con nuestras propias manos. Reinventándonos entre todas y todos, porque la arena es un puñadito, pero hay montañas de arena.

Mientras el gran capital afila sus cuchillos las comuneras y comuneros nos afilamos los dientes, con una campaña sin pausa por todo el territorio castellano, sumando fuerzas y tejiendo complicidades con nuestra gente, el pueblo trabajador, las mujeres en lucha, el precariado, la juventud condenada a emigrar, las trabajadoras y trabajadores del campo que ven cada día morir nuestra tierra, paradas y parados….

El Circo Español es un despropósito de políticos incapaces y corruptos, marionetas de los especuladores del mundo financiero, testas coronadas, sotanas e instituciones ajenas por completo al sentir popular.

El cemento que cohesiona dicho andamiaje es un nacionalismo casposo e insano, profundamente racista, altanero y sexista, construido a partir del rencor y la mezcolanza de aquel Imperio donde no se ponía el sol.

Por eso hacía falta una ofensiva comunera. Porque las trabajadoras y trabajadores de Castilla queremos decir basta alto y claro. Y no sólo queremos decirlo, sino transformarlo en actos concretos.

Vienen tiempos muy difíciles para el pueblo trabajador. Todas las manos, todas las voces son imprescindibles. Hay que hacer morir lo viejo para traer el cambio político, económico y social.

Adiós Juan Carlos, adiós.

Vamos a conquistar nuestro futuro.

En nuestra tierra, que no os pertenece.

" Castilla se pertenece"

Gabriel Ortega, militante de Izquierda Castellana

Castilla, 15 de Mayo de 2010.

jueves, 13 de mayo de 2010

ESQUILMAR A LOS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS PARA SEGUIR ENRIQUECIENDO A LOS ESPECULADORES



Se veía venir y esta mañana del 12 de mayo se ha empezado a materializar. Zapatero se ha puesto de rodillas ante las exigencias del capital financiero internacional y de sus instrumentos BCE; FMI; Banco de España..., y como no, Obama.

La situación de la economía española es ciertamente desastrosa, algunos datos: PIB: 1.051 billones de euros. Déficit publico: 11,2% del PIB. Deuda publica: 62,3% del PIB, se ha multiplicado prácticamente por dos desde el 2007. Desempleo: 20,05%. Desempleo juvenil: 41,2%. Exposición a la banca francesa y alemana: 348.000 millones de euros. Pago de intereses para la deuda del 2010 según cálculos actuales: más de 23.000 millones de euros. Endeudamiento de las empresas 138% del PIB. Endeudamiento de las familias 85% del PIB. Total de endeudamiento publico y privado más del 400% del PIB. Vencimiento de deuda de las principales empresas privadas en los próximos meses, mas de 50.000 millones. Gasto público en el Estado Español: por debajo del 40% del PIB, media de la OCDE 42%. Francia, Suecia, Hungría, Austria e Italia tienen un gasto público por encima del 50%.

Pero salir de éste desastre solo tiene un camino, declarar la suspensión de pagos, reestructurar la deuda, crear una banca pública, además de reforzar el sector publico en su globalidad y llevar adelante una reforma fiscal que obligue a pagar más a aquellos que más tienen y que además tienen mayor responsabilidad en la génesis de la actual crisis.

Mientras Zapatero congela las pensiones de millones de trabajadores y trabajadoras, Alfredo Saéz del Banco de Santander tiene una pensión de jubilación de 85,7 millones de euros; Emilio Botín de 24,64 millones de euros, además de un salario anual de 3,99 millones de euros. Ana Patria Botín tiene así mismo un salario de 3,64 millones de euros y así podríamos seguir con una larga lista de centenares y centenares de ejecutivos de las grandes empresas españolas, especialmente de aquellas que tienen una responsabilidad principal en la actual crisis.

La política que ha puesto en marcha el gobierno de Zapatero además de significar una dejación absoluta en la soberanía para la toma de decisiones, es una auténtica aberración que conducirá a un deterioro brutal de las condiciones de vida de las clases trabajadoras y a la consiguiente cronificación de la crisis ecónomica, recordemos el caso de Argentina.

La política económica de Zapatero-FMI-BCE, consiste en aquella linea de trabajo, de cavar hacia abajo para salir del pozo.

La huelga general, de la que ha empezado hablar hasta CC.OO., es una respuesta muy conveniente pero absolutamente insuficiente. Lo que tenemos que plantearnos, algunas gentes ya lo venimos haciendo, es una línea de movilización continua no solamente en lo social, sino también en lo político, que permita a medio plazo un cambio de modelo desde luego en lo económico pero también en lo político y social.

No hay otro camino.


IzCa
12 de mayo de 2010

jueves, 29 de abril de 2010

Volvemos a decir: MADRID ES CASTILLA!!


El Madrid actual es la consecuencia del desarrollo siniestro del capitalismo. El Madrid que nuestros/as abuelos/as conocieron se ha convertido en un espejo donde el pueblo aparece deformado, convertido en un esperpento en manos de la oligarquía financiera.

Tras casi treinta años de decadencia, el franquismo inicia, a partir de los años ‘60, una estrategia de industrialización acelerada a través de la importación a gran escala de capital extranjero. Por un lado, favorece el turismo y la emigración de l@s trabajadores/as (agrarios en su mayoría) a países de la CEE, una emigración que inyectará nuevas divisas al Estado; por otro lado, intenta mantener el proyecto favoreciéndose de préstamos y ayudas internacionales. De este modo, el Régimen franquista abre los brazos al capitalismo internacional que, después de haberle mantenido en el poder, lo ve ahora con desconfianza. Con este giro, el franquismo firma la defunción del sector agrícola y cientos de miles de personas han de dejarlo todo para emigrar a las ciudades en busca de un futuro incierto. Baste decir que si en 1950 un 70% de la población trabaja en el sector agrícola, en 1970 este dato decae hasta casi el 50%, en lo que sería un descenso sin vuelta atrás.

Así, Madrid se convierte en una especie de centro de operaciones industrial. La población inmigrante trabajadora (proveniente básicamente del resto de Castilla, Andalucía y Extremadura) se hacina en los pueblos del extrarradio, donde malvive en condiciones de abandono y precariedad, con la droga en los barrios como única solución estatal para l@s hij@s de l@s trabajadores/as.

Una vez llevada a cabo la reforma pactada del franquismo, la clase obrera no verá mejoradas sus condiciones de vida, y serán ell@s, articulados como movimiento obrero, l@s que consigan a base de muchas luchas, las mínimas exigencias de las que aún hoy (aunque en peligro) disfrutamos, como una educación y una sanidad públicas.

Este proyecto tiene su momento culminante en 1983, cuando, sin referéndum alguno, Madrid es desgajada de Castilla no para dar respuesta a las necesidades de los/as madrileños/as, sino por una imposición de la Cámara de Comercio atendiendo a intereses político-empresariales. De este modo, el nuevo Régimen financiero-borbónico, proyecto del Bloque dominante español, mata dos pájaros de un tiro: una vez más, descompone a Castilla convirtiéndola en un sujeto desestructurado, sin peso político, y transforma a Madrid en una célula independiente, que ellos, a través de sus títeres en el poder, puedan manejar a su antojo sin demasiada resistencia. El estado de las autonomías pasa a ser el nuevo marco político, institucional y territorial del Régimen Monárquico post-franquista sobre el que desarrollar la acumulación de capital. Y era absolutamente necesario establecer un centro neurálgico estable, la denominada Comunidad de Madrid, bastión del nuevo españolismo, territorio que debía mantenerse ajeno a cualquier reivindicación nacional-popular que pudiera llegar a cuestionar el nuevo esquema administrativo, como las existentes en otros pueblos bajo jurisdicción del estado español.

Desde entonces, Madrid se fue convirtiendo en el centro de emigración de l@s castellanos/as. El enorme desequilibrio social y territorial provocado desde entonces es evidente.

Por un lado, el conjunto de territorios castellanos, olvidados por las instituciones, en los que la despoblación avanza amenazando de muerte al mundo rural, en los que la desindustrialización acompaña al proceso de destrucción del sector agrario y ganadero, empujando a la juventud a la emigración.

Por otro lado, el Madrid actual, que figura ya como la tercera metrópolis europea. Se nos pone como ejemplo de modernidad y de desarrollo, se nos pinta como una máquina de crear empleo. Sin embargo, lo que se olvidan de decir es que estamos a la cabeza del trabajo precario, que estamos en la cola de Europa en cuanto a gasto público, que cada día la brecha social crece sin parar, que en algunos municipios el paro roza el 50% de la población activa, que el aire contaminado que respiramos es una amenaza constante para nuestra salud…

Madrid se ha convertido en un “escaparate para los grandes negocios” sostenidos por los poderes públicos, un “salvaje oeste” donde los centros financieros manipulan a su antojo apoyados en la corrupción política. Debajo de ese Madrid hay otro, el de l@s jóvenes que no pueden aspirar a una vivienda digna, el de las personas inmigrantes que se ven en la calle porque “ya no son necesarias”, el de los barrios obreros machacados por la droga y la marginación, el de una sanidad pública en peligro de muerte, el de una educación pública decadente que olvida a los hijos y a las hijas de l@s trabajadores/as…

El proyecto que el bloque dominante español tiene diseñado para nuestra tierra y nuestra gente se basa en una fórmula básica: la “madrileñización de Castilla”, esto es, la extensión del modelo de corrupción y economía del ladrillo, miseria, emigración, destrozo del medio ambiente… para los pueblos y comarcas limítrofes con la capital.

Y ha llegado la hora de levantar un modelo opuesto, popular, basado en la justicia social y en la soberanía para el Pueblo castellano, del que Madrid también forma parte.

Por eso, cuando exclamamos que Madrid es Castilla, lo hacemos no sólo desde un sentido de pertenencia histórica, sino con ansias de futuro, un futuro en el que Madrid vuelva a ser de quien la habita, un Madrid donde el desarrollo deje de ser destrucción para apegarse a la tierra, un Madrid donde la gente recupere las ansias de libertad que siempre nos definieron, un lugar donde la calidad de vida no tenga que ver con el aumento de carreteras y sí con nuestra dignidad como trabajadores/as…

Exclamamos que Madrid es Castilla porque es necesario levantar un proyecto social, económico y político alternativo al del actual Régimen Monárquico post-franquista y al neoliberalismo al que este se encuentra cada vez más asociado. Y a esa tarea están llamadas todas las personas que viven y trabajan en el conjunto de los territorios castellanos.

Sabemos que la guerra no está perdida y nosotros/as estamos dispuestos a luchar para dejar de ser esperpento, para que nos podamos mirar en el espejo sin vernos deformados/as.

Por todas estas razones, hoy más que nunca, y pese a los intereses del capital, ¡¡MADRID ES CASTILLA!!

http://construyendocastilla.org/

jueves, 15 de abril de 2010

[Yesca] Comunicado ante el 23 de Abril, día nacional de Castilla




Desde Yesca, la juventud castellana y revolucionaria, siempre hemos entendido el 23 de Abril como el día nacional de Castilla, día del Pueblo Castellano. Consideramos que el día de Villalar es tanto una fecha de recuerdo de un hecho que marca un antes y un después en nuestra historia como pueblo, la derrota militar del movimiento comunero. Es una fecha de conmemoración de la sublevación del pueblo demandando justicia frente al rey Carlos V. Y además, también supone un símbolo de ilusión y de transformación de nuestra realidad luchando por un futuro digno para Castilla. Esta es la verdadera esencia de Villalar, lejos de romerías y ferias, de políticos autonómicos que vienen a hacerse la foto y de desfases fiesteros. Recogemos esa herencia de las primeras celebraciones del 23 de Abril, el Villalar símbolo de esperanza, de rebelión, de lucha. Y es que, hoy más que nunca, nos sobran los motivos para luchar.

Mientras la juventud tiene enormes dificultades para encontrar un empleo, no digamos ya un trabajo justo y digno, las medidas de un gobierno que se dice “socialista” pasan muchas veces por empeorar las condiciones laborales como por ejemplo alargando la edad de jubilación. Esta es una de las últimas perlas que se les han ocurrido a los genios del gobierno de Zapatero tras sus reuniones con la patronal, los banqueros y los sindicatos amarillos. Desde luego, los capitalistas se frotan las manos porque la crisis de su sistema que ellos mismos han acelerado apenas les afecta, mientras que repercute negativamente en la clase trabajadora, cada vez más precarizada y con menos servicios sociales y derechos. Es nuestro deber señalarles como culpables y decir que ya basta, que no somos quienes hemos de sufrir las codicias de su economía basada en la especulación, la construcción, el narcotráfico, la prostitución, el blanqueo de capital y el caciquismo. Basta ya de contratos basura, de usar el dinero público para salvar a banqueros avariciosos, de privatizar la sanidad, la educación, los recursos básicos y los pocos resquicios del sector público que el liberalismo económico aún no ha convertido en negocio.

Por otra parte, nos han querido hacer creer que la instalación de basureros nucleares es una solución al mal endémico del medio rural de nuestro país; algunos caudillos de diversas comarcas de Castilla, tanto del Norte (Tierra de Campos, Campo de Gomara y Valdavia) cómo del Sur (Calatrava, la Alcarria y la Mancha Alta), pujaron por acoger este regalo tóxico con la excusa de impedir que los pueblos mueran demográfica y económicamente gracias a los puestos de trabajo y los millones de euros que generaría el cementerio nuclear. Sin embargo, las gentes de Castilla no son estúpidas, y allá donde las candidaturas se han presentado se ha levantado una fuerte oposición popular al proyecto ya que sabemos que el dinamismo y la vitalidad de nuestras comarcas son incompatibles con ser el vertedero atómico del Estado Español. Lo que el mundo rural necesita es la infraestructura e inversión necesarias para que las actividades agrícolas sigan siendo viables y la juventud no se vea forzada a emigrar a los grandes centros urbanos para tener un futuro.

Pero todos estos problemas no los van a solucionar los políticos, puesto que son gran parte del problema. Nuestra tarea como jóvenes revolucionarios es hacer ver a la juventud de Castilla que la única solución para nuestros problemas pasa por nuestra propia voluntad de acabar con ellos; por la organización y la lucha constante para conseguir nuestras aspiraciones y erigir una sociedad justa cuyos valores estén en la igualdad, la solidaridad, el compromiso y la honradez, o en otras palabras, en el socialismo. 490 años después de la rebelión comunera ¡Iniciemos nuestra propia revolución!

¡Joven, lucha por una Castilla Comunera!

¡Viva Castilla Libre y Socialista!


Yesca, la juventud castellana y revolucionaria

viernes, 9 de abril de 2010

Campaña de pintadas. Yesca Toledo.

Esta semana pasada la Asamblea de Yesca en Toledo, salió a plasmar en las paredes de Toledo, parte de las inquietudes y preocupaciones de la juventud castellanista y revolucionaria de la ciudad.

Preocupaciones, como el papel que quiere el Estado Español que asuma Castilla, como basurero nuclear y al cual se le pueden expoliar sus recursos por la cara, ya sea mediante trasvases o demás agresiones. Demostrando así, la consideración que como pueblo se nos tiene desde este estado, que para nada nos beneficia, al contrario, que nos ningunea y nos empuja a la desaparición progresiva como pueblo.

También hemos querido hablar de lo que para nosotras y nosotros representa la actual autonomía de la Castilla Sur, la llamada Castilla-La Mancha. La cual se muestra como una autonomía de 3ª, que sólo sirve para llenar los estómagos agradecidos de aquellos que dividieron a Castilla, para crear sus propios chiringuitos autonómicos, de los que poder lucrarse y que para nada benefician a su ciudadanía, ni a la del resto de Castilla...

Como pequeñas muestras: el descalabro de CCM (el motor económico de C-LM, ???), la gestión del Aeropuerto de Ciudad Real, el desangramiento que supone el Trasvase Tajo-Segura, los tristes servicios de que disponemos, la imposibilidad para la juventud para acceder a puestos de trabajo y vivienda dignas, la quijotización impuesta...

Pero aún hay esperanza y como jóvenes revolucionarios debemos hacer visualizar al resto de la juventud castellana, que la oportunidad para acabar con nuestros problemas pasan por la organización y la lucha. Sólo así seremos capaces de transformar nuestro futuro y el de nuestro pueblo.

Menos Quijote y más Castilla.
Castilla libre y comunera.

Yesca, Asamblea de Toledo.
yesca.toledo@gmail.com